🍅 Tomates Fermentados al Romero
Ingredientes y Utensilios
- Tomates: Suficientes para llenar el frasco (se recomiendan tomates cherry o perita pequeños, firmes).
- Salmuera al 2%: 20g de sal de mar (sin flúor ni yodo) por cada litro de agua sin cloro.
- Aroma: 1 o 2 ramas de romero fresco.
- Limpieza: Bicarbonato de sodio.
- Equipo: Frasco de 1 lt, pesa (opcional pero recomendada) y tapa con válvula airlock (disponibles en Fermenta y Sana).
Paso 1: Limpieza Profunda
Para asegurar una fermentación exitosa y libre de bacterias no deseadas:
- En un bowl grande, disuelve una cucharada de bicarbonato de sodio en agua fría.
- Sumerge los tomates y déjalos remojar por 5 minutos.
- Enjuaga con agua filtrada y seca suavemente.
Paso 2: Preparación de la Salmuera
- Mezcla 1 litro de agua sin cloro con 20 gramos de sal.
- Revuelve hasta que la sal se disuelva por completo. No es necesario hervirla, pero asegúrate de que esté a temperatura ambiente al usarla.
Paso 3: Acondicionamiento de los Tomates
- Con un pincho de madera, pincha cada tomate una o dos veces.Tip: Esto permite que la salmuera penetre la piel y evita que los tomates floten excesivamente o exploten por la presión interna.
Paso 4: Armado del Frasco
- Introduce las ramas de romero en el frasco de 1 litro.
- Coloca los tomates pinchados, dejando unos 3 cm de espacio libre en la parte superior (espacio de cabeza).
- Vierte la salmuera al 2% hasta cubrir los tomates por completo.
- Si tienes una pesa de vidrio (también de Fermenta y Sana), colócala encima para mantener los tomates sumergidos.
Paso 5: Fermentación y Control
- Cierra el frasco con la tapa y la válvula airlock.
- Deja fermentar en un lugar oscuro (lejos de la luz solar directa) entre 3 a 7 días.
- Clima cálido: Estarán listos cerca del día 3 o 4.
- Clima frío: Pueden requerir los 7 días completos.
- Sabrás que están listos cuando la salmuera se vea ligeramente turbia y sientas un olor ácido y limpio, similar al de los pepinillos.
Notas de Seguridad
El uso de accesorios especializados de Fermenta y Sana es clave para mantener un ambiente anaeróbico perfecto, lo que evita contaminaciones comunes como el moho superficial o la levadura Kahm.